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Emplazada en un marco de añeja arboleda en donde predominan los pinos, los cipreses y los aromos y en donde convive una enorme variedad de aves compuesta por palomas, benteveos, jilgueros, cabecitas negras, golondrinas, calandrias, zorzales, chingolos, carpinteros, colibríes, tijeretas, horneros, etc., la cabaña nos permite un contacto pleno con la naturaleza. Pero todo esto es poco comparado con la impresionante vista del Cerro Napostá de 1110 metros sobre el nivel del mar, obsequiándonos a cada instante imágenes solo comparables con las proyectadas en las películas.

Con el arribo de cada nueva estación, el paisaje va variando del mismo modo que con los cambios de luz, y al caer la noche la Vía Láctea entra en escena con inimaginable nitidez, o la luna llena invitándonos a una caminata por las calles de la Villa.

Sugerimos llevar binoculares para disfrutar a pleno la vista al cerro, que ofrece cada tanto algunas sorpresas, como por ejemplo después de las lluvias una cascada de 20 metros aproximadamente, de uno de los arroyos.

Vista excepcional desde nuestra cabaña de la gran nevada de julio del 2009


vista panoramica del cerro


otra vista del cerro